Fotografié a una familia con sus tres perros en casa, en Okazaki, Aichi. Nos movimos entre el salón y el amplio jardín, manteniendo la sesión en lugares donde los animales ya se sentían cómodos.
Dejar que los perros conozcan al fotógrafo
Los tres perros fueron muy sociables y se acercaron sin ladrar. Dar a los animales tiempo para investigar la cámara y a la nueva persona ayuda a empezar desde la curiosidad, no desde la presión.
El interior y el exterior cuentan historias distintas
El salón conservó la cercanía cotidiana de la familia, mientras que el jardín dio a los perros más espacio para moverse. Cambiar entre ambos lugares creó una galería variada sin alejarlos de su entorno habitual.
Las mascotas forman parte de la memoria familiar
Una sesión con animales no consiste únicamente en lograr que todos miren a la cámara a la vez. La forma de acercarse, descansar, seguir a la familia e interactuar entre ellos es igualmente importante y suele convertirse en la parte más personal de las fotografías.
Momentos de aquel día







