Fotografié a un recién nacido en la casa familiar de Kasugai, Aichi. El bebé estaba despierto al comenzar y, después de ajustar un poco la habitación, se quedó dormido; así pudimos conservar ambas expresiones del mismo día.
Despierto y dormido: ambos momentos son preciosos
Los retratos con los ojos abiertos transmiten curiosidad, mientras que las imágenes dormidas son tranquilas y suaves. En vez de forzar un estado concreto, seguí la transición natural del bebé y fotografié lo que nos ofreció el día.
Una manta azul y la primera imagen
El bebé llevó una manta azul y un gorrito de dragón junto a la ecografía familiar, uniendo el tiempo antes del nacimiento con el bebé que ahora tenían en brazos. Después pasamos a una cesta con pelo blanco, un pelele de dragón y flores secas de paniculata.
Una sesión adaptada al bebé
Pequeños cambios en la temperatura y en el espacio ayudaron a que el bebé se relajara. Cada recién nacido responde de manera diferente, así que el horario y las variaciones son flexibles; la comodidad y la seguridad siempre van primero.
Momentos de aquel día







