Fotografié a una familia en Barcelona, Cataluña, cerca de los lugares que forman parte de su vida cotidiana. Caminamos por una cafetería del barrio, un parque, rincones llenos de flores y las calles próximas a su casa.
Empezar en un lugar conocido
Comenzar cerca de casa ayudó a que todos se sintieran cómodos de forma natural. No hacía falta actuar para la cámara: podíamos hablar, pasear y dejar que las expresiones aparecieran a su ritmo. Desde las primeras imágenes, el ambiente fue cálido y tranquilo.
Una ciudad llena de fondos delicados
Barcelona nos regaló color y textura a cada paso. Las flores rodearon a la familia y una calle con encanto, desenfocada suavemente al fondo, creó retratos más íntimos. Los lugares acompañaron la personalidad de la familia sin imponerse sobre ella.
Cada relación merece su propia fotografía
Además de los retratos de toda la familia, fotografié a la pareja, al hijo con cada uno de sus padres y a los hermanos juntos. Cambiar las combinaciones revela expresiones distintas y hace que la galería final sea mucho más personal.
Imágenes conectadas con la vida real
Los monumentos de un viaje pueden ser maravillosos, pero los lugares habituales guardan otro significado. Una cafetería conocida o el parque donde pasáis tiempo también forman parte de la historia familiar. Gracias por compartirlos conmigo; ojalá volvamos a encontrarnos en Barcelona.
Momentos de aquel día







